Colombia: Fuerte impacto en la industria del plástico por impuesto a las bolsas

Por: Espinosa & Asociados

Desde el pasado 1º de julio de 2017, empezó a regir el impuesto sobre las bolsas plásticas para empacar los productos adquiridos por los consumidores (Por reforma al Estatuto Tributario en el artículo 512- 15/16). Se trata del impuesto al consumo por la entrega a cualquier título de bolsas plásticas cuya finalidad sea cargar o llevar productos enajenados por los establecimientos comerciales que las entreguen. Impuesto de veinte ($20) pesos por bolsa que no demoró mucho en hacerse sentir en la industria.

Según el presidente de Asoplásticos, Daniel Michel, el balance hecho en enero de 2018, muestra que la implementación de este impuesto ha causado en promedio una caída del 30% en el sector del plástico, puesto que desde la entrada en vigor del impuesto se han dejado de vender aproximadamente entre 3.000 y 5.000 millones de unidades.

El impacto ha sido mucho mayor de lo que se pronosticaba, ya que “Las empresas que formalmente se dedican a la producción de bolsas han caído entre 60 y 70 por ciento; las que hacen bolsas y además otros productos plásticos, se contrajeron en 25 por ciento, y las informales que venden el producto sin pagar impuesto también han tenido reducción por reacción del consumidor (participa menos en el consumo para contribuir a la protección del medioambiente)”, expresa Daniel Mitchel, presidente del gremio.

Es necesario recordar que el impuesto seguirá aumentado en $10 pesos cada año, hasta el año 2020, cuando este tributo será de $50 pesos por cada bolsa.

Además, se está estudiando el proyecto de decreto para la reglamentación de la aplicación de tarifas diferenciales del impuesto al consumo de bolsas plásticas, el cual crea más incertidumbre acerca del futuro de la industria. Según los primeros borradores del proyecto, las bolsas que generarían un menor impacto ambiental, a las cuales se les aplicaría 0% de la tarifa plena del impuesto, cuentan con requisitos que no tienen en cuenta los costos de producción de estos productos, ya que al fabricar una bolsa con el pleno de los requisitos que se están estableciendo, costaría 2 o 4 veces más que el valor del impuesto aplicado. En consecuencia, saldría más barato pagar la bolsa común y no la tarifa triplicada.

Más allá de los pormenores presentados desde que entró en rigor el impuesto, según la Dian “El objetivo de la norma no es el recaudo, así que en Colombia se ha de llegar al punto en que los ciudadanos participen, con conciencia.” Lo que genera aún más incertidumbre en la industria del plástico, ya que, en términos generales, el crecimiento de esta industria está a punto de desacelerar y presentar una posible caída, por lo que resultaría necesario buscar nuevos mercados para su crecimiento y la implementación de una cultura de reciclaje.

De acuerdo con lo anterior, es evidente que la desestimulación del consumo de bolsas plásticas se encuentra afectando la industria del plástico colombiana, lo que decanta en un problema económico para este sector en específico. Sin embargo, hay que tener en cuenta que con este tipo de medidas se busca atacar un problema que va más allá del nivel biodegradable de los productos plásticos o de impacto ambiental, que es el uso irracional e inconsciente de este tipo de productos.

Adicionalmente se abre una puerta muy grande al mercado del plástico sostenible o bio plásticos, el cual puede y debe ser un nicho empresarial para explotar en el futuro. Sobre todo porque este tipo de medidas podrían implementarse a futuro con más fuerza en los demás productos plásticos de producción nacional.

 


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