Colombia cuenta con nueva política aduanera que ofrece sistematización, seguridad jurídica, e incentivos para el comercio exterior

Por: Espinosa & Asociados

El Decreto 349 del 20 de febrero de 2.018, realiza ajustes, adiciones y mejoras a los ya existentes Decretos 2685 de 1999 y 390 de 2.016 del sector aduanero, con el fin de avanzar en la implementación de un modelo de sistematización informático electrónico en el que trabaja la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales –DIAN-, además de otras ventajas que trae la nueva normatividad.

La sistematización de las operaciones con los Servicios Informáticos Electrónicos de la DIAN promete hacer más simples y ágiles los procedimientos en Aduanas, pues ahora la totalidad de las formalidades y requisitos de los regímenes aduaneros se cumplirán de manera electrónica, los pagos y firmas también se efectuaran por este medio.

Uno de los avances más esperanzadores que trae la nueva norma es que a partir del mes de marzo del 2.018 no habrá sanciones por los errores meramente formales que cometan los operadores de comercio exterior. Las sanciones aplicadas v.gr. por simples errores mecanográficos que iban desde la aprehensión de la mercancía hasta el pago del 20% del valor de la mercancía, son cosa del pasado. En adelante la autoridad aduanera tendrá que hacer un análisis integral previo para que se efectúen las correcciones del caso sin necesidad de aplicar tan gravosas sanciones.

Otro aspecto a resaltar del Decreto 349 de 2.018 es que disminuyó los montos de las penalidades, generando mayor equilibrio en la relación infracción – sanción, lo anterior no obsta para que conductas graves como aquellas que afectan el recaudo y la seguridad del país continúen siendo objeto de fuertes sanciones.

Se identificarán las operaciones y los operadores riesgosos, enfocando en ellos el control, pero en cambio facilitará el despacho aduanero a quienes sean identificados como operadores que no representan riesgo alguno. Los usuarios del comercio exterior que sean clasificados como usuario de confianza tendrán beneficios en el cumplimiento de sus obligaciones aduaneras, beneficios como por ejemplo la entrega de las mercancías en el lugar de arribo del operador.

Todas estas medidas se verán representadas en menores costos, mayor agilidad, contribuyendo con ello a mejorar la competitividad de las empresas.

Se espera que la práctica de la expuesta normatividad cumpla con las expectativas de posicionar a Colombia dentro de la lista de países con parámetros aduaneros, arancelarios y de comercio exterior internacionalmente aceptables.

 


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